La publicidad es imprescindible en
el mundo de hoy. La diferencia entre unas y otras, entre una buena
o una mala campaña de publicidad puede ser abismal. Independientemente
de los recursos económicos empleados, que a veces es lo único
que cuenta en las malas campañas, la publicidad puede y debe
mantener un nivel ético de respeto a la verdad, a los consumidores
y a todas las personas, sin menoscabo de la originalidad y del valor
comunicativo de las mismas que debe aspirar a ser el más alto.
¿Puede ser educativa también la publicidad? Una vez
más, la mejor publicidad será la que convenza a más
personas con menos medios, la calidad y la complicidad con el producto
o con el proyecto es parte de la clave. |

Portada del folleto inicial de campaña para sumar iniciativas
al proyecto ciudadano “Alcalá-Activa”. |